Prospectiva en Panamá: diseñando el futuro marítimo




Por: Joaquín Díaz
Especial para Revista Viento y Marea
de la Autoridad Marítima de Panamá

¿Qué ocurre cuando dejamos de mirar el mar como un espejo del presente y comenzamos a verlo como una ventana hacia lo posible? En las aguas que rodean Panamá no solo navegan barcos: también transitan ideas, decisiones y futuros aún no escritos. La prospectiva marítima no es una predicción, sino una invitación a imaginar lo que podría ser, a trazar rutas que aún no existen y a convertir la incertidumbre en oportunidad. Es el arte de pensar el mañana desde las corrientes del hoy.

¿Qué es la prospectiva?       
A través de estudios sistemáticos, esta disciplina identifica qué elementos del presente están destinados a persistir y cuáles podrían transformarse radicalmente. En el ámbito marítimo, su aplicación permite imaginar escenarios futuros, orientar decisiones estratégicas y fomentar la innovación en puertos, navieras, industrias auxiliares y organismos reguladores.

En Panamá, esta necesidad es particularmente urgente. La complejidad del ecosistema marítimo exige herramientas prácticas que integren la experiencia de sus actores. Sin ellas, resulta difícil asegurar el éxito colectivo y el bienestar sostenible.

Lo único permanente es el cambio
A nivel internacional, una red de profesionales intercambia aprendizajes para construir referentes en gestión pública y sectorial. En América Latina, varios países han creado Unidades Sectoriales de Prospectiva, enfocadas en áreas específicas. Estas estructuras implementan procesos de vigilancia estratégica e inteligencia competitiva, fortaleciendo la capacidad de anticipación ante un entorno cambiante.     

La industria marítima enfrenta hoy desafíos complejos: sostenibilidad ambiental, captación de talento especializado, digitalización de operaciones, desarrollo de combustibles alternativos, adopción de puertos inteligentes y mitigación de emisiones. A esto se suman los impactos de fenómenos climáticos extremos y tensiones geopolíticas que obligan a repensar rutas y protocolos de seguridad.

El primer paso hacia una prospectiva efectiva consiste en identificar las tendencias clave: automatización portuaria, transición energética hacia biocombustibles e hidrógeno verde, apertura de nuevas rutas como el Ártico, y los efectos del cambio climático. A partir de estas señales, se construyen escenarios múltiples —optimista, pesimista y disruptivo— mediante metodologías como Delphi, matrices de impacto cruzado y talleres participativos con expertos del sector.

Visión Marítima País 2024–2029    
Impulsada por la Cámara Marítima de Panamá, esta iniciativa propone seis pilares estratégicos para transformar el sector:

  • Fortalecimiento del marco regulatorio
  • Coordinación interinstitucional y gremial
  • Digitalización y tecnología
  •  Infraestructura y conectividad
  • Gestión socioambiental
  • Educación y formación técnica

Estos ejes no solo orientan la acción inmediata, sino que trazan una ruta hacia un futuro más resiliente, competitivo e inclusivo.

“Lo que estamos observando es que el mundo cambia rápidamente y es sujeto a muchas interrupciones, por lo que nuestro país, mientras más fortalezca sus instituciones, sus capacidades de procesos digitales y transparencia, estará preparado para cualquier disrupción que se dé, ya sea para mitigar los riesgos que nacen dentro o fuera del conglomerado”, afirma Jorge Barnett, co-coordinador de la Visión Marítima País 2024–2029. Por su parte, José Digeronimo, expresidente de la Cámara Marítima de Panamá, destaca que podemos aprovechar este momento de cambio global para fortalecer nuestra posición geográfica y atraer más inversión, empleo y desarrollo local. Yira Poyser, empresaria marítima, añade: “Este informe aboga por una renovación integral del sector marítimo panameño. No es una crítica a lo que hemos sido, sino un llamado a ser más ambiciosos en nuestra búsqueda de excelencia como nación relevante en el comercio internacional”.

Todo cuenta 
Para enriquecer el análisis prospectivo, es esencial integrar saberes diversos: historia marítima, legislación internacional, economía azul y ciencias ambientales. La vinculación con centros académicos y la creación de unidades técnicas especializadas permiten una formación continua en innovación y competitividad. Así, los líderes del sector adquieren herramientas para gestionar proyectos con visión de largo plazo.

Los insights generados alimentan el diseño de políticas públicas, la actualización normativa y la elaboración de mapas de riesgo. También facilitan planes de contingencia y orientan inversiones en infraestructura y tecnología. Al articular estos elementos, Panamá refuerza su posición como hub logístico global y ejecuta acciones con visión de Estado.

Narrar el futuro       
La narrativa y la visualización son claves para socializar los hallazgos de la prospectiva. Infografías, simulaciones interactivas y relatos basados en testimonios permiten que los escenarios futuros sean comprendidos y apropiados por todos los actores. Esta estrategia promueve una cultura de anticipación, donde el conocimiento se convierte en acción colectiva, en lugar de reaccionar ante hechos consumados.

La implantación de una Prospectiva para el Sector Marítimo se erige como una ventana de oportunidades competitivas, capaz de consolidar alianzas y garantizar beneficios compartidos.

El futuro no se espera, se navega   
Panamá, con su vocación marítima y su espíritu visionario, tiene ante sí la oportunidad de convertirse en faro del pensamiento estratégico en las aguas del siglo XXI. La prospectiva no es solo una herramienta: es una actitud, una forma de mirar el mundo con ojos abiertos al cambio y al potencial. Que cada decisión tomada hoy sea como una vela desplegada hacia un mañana más justo, sostenible y audaz. Porque el futuro del mar no está escrito en las olas, sino en la voluntad de quienes se atreven a imaginarlo, y nadie debe quedarse atrás.

La estrategia detrás de “¿Por qué Panamá?”

Por: Vanesa Rosales
Especial para la Revista Viento y Marea
de la Autoridad Marítima de Panamá

En un mercado marítimo cada vez más competitivo, Panamá comprende que sus ventajas no solo deben existir: deben contarse con claridad, convicción y propósito. La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) ha estructurado su gestión comunicacional en torno a una pregunta clave: ¿Por qué Panamá? Esta interrogante no es solo un eslogan; es el eje de una estrategia que proyecta confianza, liderazgo y visión al mundo, posicionando al país como referente logístico con una narrativa institucional coherente y persuasiva.

Contar con una estrategia de comunicación bien diseñada no es un lujo: es una necesidad. Y cuando se trata de representar a Panamá —actor clave en el comercio marítimo mundial—, la comunicación no solo debe informar: debe convencer, diferenciar y posicionar.

¿Qué es una estrategia de comunicación?  

Mucho más que difundir información, una estrategia de comunicación es un plan inteligente, sensible al contexto y al receptor, que busca conectar con públicos específicos mediante mensajes claros, coherentes y bien dirigidos. Es una herramienta que, bien utilizada, transforma instituciones en referentes y mensajes en movimiento.

Esta labor exige planificación, escucha activa, segmentación de audiencias, selección precisa de canales y una adaptación constante. Como una brújula que guía la reputación institucional, sus componentes deben alinearse con los valores, objetivos y el ADN de la organización.

Una campaña diferenciada    

En un entorno altamente competitivo como el sector marítimo y logístico, no basta con tener ventajas estructurales: hay que saber contarlas. “Echar bien el cuento”, como decimos en buen panameño. De ahí nace la pregunta que articula toda la gestión comunicacional de la AMP: ¿Por qué Panamá?

Esta interrogante guía tanto la campaña institucional como la narrativa oficial. A través de ella, se responde a la comunidad internacional un cuestionario implícito: ¿Por qué elegir nuestra bandera? ¿Por qué confiar en nuestro modelo logístico? ¿Por qué operar desde nuestro territorio?

La respuesta no se limita a datos técnicos. Se construye desde una narrativa que proyecta a Panamá como un país confiable, competitivo y preparado, con una autoridad marítima que lidera no solo con servicios, sino con visión.

Un ecosistema comunicacional inteligente 
Una estrategia efectiva no puede depender de un solo canal. Por eso, la AMP ha desarrollado un entorno digital e institucional robusto, que incluye:

  • Revista Viento y Marea (impresa y digital): narra logros, desafíos y visión institucional.
  • Viento y Marea TV: programa en alianza con SERTV que visibiliza el trabajo del sector marítimo.
  • Redes sociales interactivas (X, Instagram, Facebook, LinkedIn, TikTok, YouTube): conectan en tiempo real con audiencias locales e internacionales.
  • Podcast Viento y Marea: disponible en Spotify y YouTube, humaniza el sector marítimo desde lo técnico hasta lo cultural.
  • Blog Viento y Marea: artículos, entrevistas y análisis temáticos que amplifican la narrativa institucional y dan soporte electrónico al resto de las plataformas.

Este ambiente se sostiene con contenido alineado, monitoreo constante de medios, planes estratégicos y relaciones sólidas con periodistas y líderes de opinión. Cada mensaje está diseñado para fortalecer la imagen país y promover decisiones informadas a favor de Panamá.

Más allá del mensaje

“Comunicar bien también significa saber qué hace único a Panamá. La AMP ha incorporado elementos diferenciadores en su discurso institucional: su modelo estatal que aprovecha de forma  exitosa los recursos acuáticos y su vía interoceánica, su compromiso ambiental, su visión de inclusión y su apertura a la cooperación técnica internacional”, comentó Marlene Testa, Directora de Relaciones Públicas de la AMP, con más de 20 años de reconocida trayectoria periodística y líder de esta campaña.

Desde su rol como facilitadora de negocios hasta su participación en foros internacionales, la AMP proyecta una narrativa-país que transmite seguridad, experiencia y capacidad operativa, lo que influye directamente en la elección de bandera, ubicación de centros logísticos o decisiones de inversión extranjera.

El hilo conductor     

Klenya Morales, editora de la Revista Viento y Marea nos comenta: “Durante mi experiencia editorial, he visto cómo la comunicación efectiva tiene el poder de transformar organizaciones. Cada acción de la AMP comunica. Desde nuestros proyectos de responsabilidad social hasta los programas de fidelización diseñados para nuestros clientes, todo refleja los valores y propósitos institucionales. No se trata solo de informar, sino de conectar, de demostrar el porqué de nuestra existencia. ‘¿Por qué Panamá?’ es el hilo conductor que une todas estas piezas, asegurando que el recuento de nuestras historias sea coherente, potente y auténtico.”

La planificación de esta estrategia incluye campañas de orientación, vocerías institucionales coherentes, producción de contenido estratégico, gestión preventiva de la reputación y control de crisis. Todo ello posiciona a Panamá como un aliado confiable, moderno y preparado para liderar en un entorno logístico global en transformación.

En conclusión, la estrategia detrás de “Por qué Panamá” no es una campaña aislada ni aleatoria: es una visión de país, una declaración de principios y una herramienta clave de competitividad. En un contexto en el cual la narración importa tanto como la infraestructura, la AMP ha entendido que conectar con el mundo requiere algo más que puertos y banderas: requiere contar bien quiénes somos y por qué somos la mejor opción.

PUERTO ARMUELLES: DONDE LA HISTORIA ENCUENTRA AL FUTURO

Por: Einar Valdés López @einarvaldes
Especial para la Revista Viento y Marea
de la Autoridad Marítima de Panamá

Tema de Portada

Hubo un tiempo en que Puerto Armuelles latía con el ritmo de las bananeras. El muelle, corazón palpitante del pueblo, era testigo mudo del incesante ir y venir de barcos, de los sueños y el sudor de los trabajadores. La bonanza de antaño se fue desvaneciendo como una marea que se retira, dejando a su paso el recuerdo de una época dorada. El verde infinito de las plantaciones de banano dio paso a los campos de palma aceitera, reconfigurando el paisaje y la economía. Puerto Armuelles se mantuvo en pie. Es una comunidad forjada en la resiliencia, que se aferra a su historia y está decidida a labrar su propio destino.

La “Ciudad de las Arenas”, como se le conoce a Puerto Armuelles, ha sido históricamente un eje vital en la región occidental de la provincia de Chiriquí, con una profunda conexión con el mar. Su antiguo muelle fue, durante décadas, una de las principales puertas de salida del banano panameño, cultivado en extensas fincas que dieron vida y empleo a toda la zona.

Hoy, ese mismo mar que fue testigo del esplendor de este pueblo protagoniza una nueva etapa de crecimiento. Con la construcción del puerto multipropósito de Puerto Armuelles, la región entra en una nueva fase de transformación logística y económica, proyectándose como un punto estratégico para la conectividad marítima del país y del continente.

La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) ha replanteado el proyecto originalmente concebido como un muelle pesquero, transformándolo en un puerto multipropósito, al reconocer que el diseño inicial no respondía a las verdaderas necesidades de Puerto Armuelles; la propuesta original se enfocaba únicamente en actividades pesqueras artesanales, sin considerar el gran potencial logístico, turístico y comercial que ofrece la zona para el desarrollo de una infraestructura más robusta y estratégica.

En blanco y negro

Rolando Cuevas, asesor técnico de la AMP, explicó que el complejo implicará una inversión aproximada de US$ 21.3 millones en su primera etapa y que actualmente tiene un área de construcción de 5,100 metros. El muelle tendrá una longitud de 260 metros, sin contar la plataforma y estará equipado con infraestructura moderna para almacenamiento, transporte de mercancías y el desarrollo industrial.

Tras la reformulación del concepto original, que solo podía atender barcos pesqueros de unas 1,200 toneladas, ahora el muelle tendrá la capacidad de recibir buques de entre 30,000 y 40,000 toneladas.

“Queremos atraer pasajeros, porque en todas estas áreas de Centroamérica se da el negocio de minicruceros y creemos que, con los atractivos que tiene la provincia de Chiriquí, pudiéramos muy bien captar ese tipo de embarcaciones a un muelle como el de Puerto Armuelles”, explicó el ingeniero Cuevas.

El proyecto contempla una segunda fase de expansión, actualmente en coordinación con entidades clave como la Autoridad de Aeronáutica Civil, el Ministerio de Economía y Finanzas, la Autoridad Nacional de Administración de Tierras y el Municipio de Barú. El objetivo es incorporar entre 35 y 40 hectáreas adicionales, lo que permitirá consolidar un servicio integral como puerto multipropósito, ampliando su capacidad operativa y su impacto regional.

Un océano de posibilidades    

La visión institucional de la actual administración de la AMP ha ampliado la gama de servicios potenciales que pueden desarrollarse a través de esta inversión estatal. Está prevista la construcción de una fábrica para la manipulación de soya, un área para la refrigeración de productos marinos, así como nuevas oficinas para la AMP y otras instituciones.

El puerto también recibirá carga a granel y permitirá el abastecimiento de aceites y combustibles a través de tuberías especiales. Asimismo, se contará con una pasarela para pasajeros de minicruceros con capacidad para 500 personas.

Harry Quinn, ingeniero petrolero gerente de Grupo QuinnOil y procedente de Puerto Armuelles, expresó que es un hecho que este muelle multipropósito va a crear un impulso económico y social en el área, además de tener un impacto positivo en el desarrollo de la región.

“De hecho, ya hay empresas interesadas en explorar las posibles actividades que se van a llevar a cabo en este muelle multipropósito”, comentó el ingeniero Quinn.

Otro componente del proyecto es la instalación de un nuevo mercado de mariscos en terrenos que serán cedidos por la Autoridad de Aeronáutica Civil. Estas tierras formaron parte del antiguo aeropuerto utilizado por la empresa bananera Chiquita Brands International.

La concesión de algunos de estos terrenos también se ofrecerá a clientes privados para el desarrollo de bodegas terminales destinadas al manejo de productos que transitarán por el nuevo recinto portuario.

El progreso es inevitable         

Los registros históricos confirman que la pujanza económica de Puerto Armuelles estuvo estrechamente ligada a la producción bananera. Con el retiro de esta actividad en 2003, la economía local se vio significativamente afectada.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo, en 2000 el corregimiento de Puerto Armuelles contaba con 22,755 habitantes y para 2023 esta cifra descendió a 12,249, lo que representa una disminución del 46.2%. Esta reducción refleja un proceso sostenido de migración y pérdida de mano de obra debido a la falta de oportunidades laborales.

Solo con la construcción del muelle, ya se han generado más de 200 puestos directos de trabajo, de los cuales el 83% es personal local.  Esta cifra aumentará cuando se ejecute la segunda fase del muelle multipropósito.

El impacto social ya es tangible.  En palabras del presidente de la República, José Raúl Mulino: “No le tengamos miedo a la inversión.  Cuando uno ve con luces largas, uno sabe que detrás de una gran inversión, viene un gran negocio… El país estaba dormido y está despertando poco a poco”.

La propuesta también incluye la instalación de instituciones académicas y centros de formación profesional en áreas técnicas como ingeniería, logística e inglés, entre otras disciplinas clave. El objetivo es que las empresas que operen en el puerto puedan contar con personal local altamente capacitado, fortaleciendo el vínculo entre educación, empleo y desarrollo productivo.

Ya se han recibido solicitudes formales de empresas dedicadas a la producción de aceite de palma interesadas en establecer operaciones en el puerto. En Puerto Armuelles operan cuatro plantas extractoras, además de compañías productoras de frutas que han manifestado su intención de utilizar el nuevo puerto. Estas empresas, que actualmente exportan a través de Costa Rica, podrán reducir significativamente sus costos logísticos al contar con un puerto competitivo en territorio nacional.

Un sueño compartido    

El modelo logístico de Panamá se basa en una de sus mayores ventajas: su posición geográfica estratégica. Desde esa perspectiva, esta esquina del país —Puerto Armuelles— tendrá la capacidad de ofrecer servicios marítimos auxiliares vinculados a diversas actividades económicas, desde el suministro de bienes hasta la importación y exportación de mercancías.

El ingeniero Quinn también resaltó un componente geopolítico clave: la posibilidad de implementar un sistema de cabotaje centroamericano. “Toda obra de ingeniería tiene retos, pero la comunidad tiene que hacer lo suyo. Hay que tener una actitud positiva, pasar la página de un lamentable pasado y darle la oportunidad a la visión del proyecto, que es posiblemente el desarrollo de todo un parque industrial, del cual la comunidad se va a beneficiar”, expresó.

En el proyecto del Ferrocarril Panamá–Chiriquí, se contempla la posibilidad de extender su trazado hasta la frontera con Costa Rica, lo que facilitaría una conexión más eficiente entre las regiones interiores y los principales nodos de entrada y salida de mercancías. El recorrido propuesto pasaría a tan solo 30 kilómetros del nuevo puerto en el Pacífico, lo que abre oportunidades para una integración logística de alto impacto.

Las secretarías del tren de Panamá y Costa Rica ya han sostenido conversaciones preliminares, en las que se ha planteado la viabilidad de interconectar ambos sistemas ferroviarios. Entre las propuestas figura la construcción de un ramal que enlace directamente con Puerto Armuelles.

Para José Digeronimo, expresidente de la Cámara Marítima de Panamá, el país debe impulsar el desarrollo regional mediante actividades estratégicas como el cabotaje, considerando que los puertos son elementos fundamentales dentro de esta dinámica.

“El cabotaje es un semillero donde vamos a desarrollar profesionales que nos proyectarán internacionalmente y permitirá amplificar a los armadores locales, que comenzarán ahí sus primeros pasos para expandirse en el mercado”, declaró Digeronimo, quien además agregó: “No somos solamente una bandera: somos también, un canal, un centro de servicios marítimos, un centro de bunkering (abastecimiento de combustible), un centro de trasbordos. Pero para poder desarrollar todo eso, necesitamos gente. Y esa gente hay que formarla…”, afirmó.

Puerto Armuelles está recuperando su dignidad. Tras años de silencio, vuelve a latir con fuerza, impulsado por un proyecto que no solo moverá carga, sino esperanzas. Este puerto multipropósito será más que una infraestructura: será un nuevo punto de partida para generaciones que crecieron viendo partir barcos sin saber si alguna vez regresarían. Hoy, la historia cambia de rumbo. El mar vuelve a hablar, y Puerto Armuelles está listo para escucharlo, responderle y crecer con él.

Descarbonizar el mar: La batalla por un futuro azul

 Por: Klenya Morales (@klenyamorales)
Especial para la Revista Viento y Marea de la Autoridad Marítima de Panamá

Hace unos tres millones de años, Panamá emergió del mar, no solo con una geografía privilegiada, sino con vocación de tránsito. Hoy, más que territorio costero, es una nación moldeada por las mareas. Pero ese mar que ha marcado nuestro propósito histórico está amenazado. Las rutas que cruzan sus aguas arrastran una carga invisible: emisiones de gases del efecto invernadero. Cada embarcación que navega bajo nuestra bandera, surca nuestras aguas o atraviesa nuestro canal lleva más que mercancías; transporta una responsabilidad impostergable. Descarbonizar el transporte marítimo no es solo una meta técnica: es un acto de memoria, justicia y de amor. Porque no se trata solo de limpiar: es interpretar las señales del planeta y responder con responsabilidad.

Un peso invisible       
El transporte marítimo mueve más del 80% del comercio mundial, pero también es responsable de cerca del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Aunque parezca una cifra modesta, si el sector fuera un país, sería el sexto mayor emisor del mundo. Un informe de Global Fishing Watch lo confirma con datos contundentes: en 2023, los buques industriales liberaron 1,300 millones de toneladas de dióxido de carbono, haciendo innegable la necesidad de reducir su impacto climático.

Los buques mercantes, cruceros y embarcaciones pesqueras queman combustibles fósiles pesados, como el búnker, que liberan dióxido de carbono (CO₂) y óxidos de nitrógeno (NOₓ) y azufre (SOₓ). Estos contaminantes calientan el planeta y afectan la salud humana y la biodiversidad marina.

Como país con la flota más grande del mundo, Panamá tiene una oportunidad única de liderar el cambio. Su posición estratégica y su influencia en la regulación marítima global le otorgan un papel protagónico en la transición hacia una navegación más limpia. A nivel estatal, la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) ya ha implementado medidas para incentivar el uso de combustibles alternativos y tecnologías de eficiencia energética, como la prevista en la  Resolución 106-91 DGMM del 21 de diciembre de 2016, la Resolución J.D. No. 069-2015 de 14 de octubre de 2015 y el artículo 149 de la Ley General de Marina Mercante (Ley 57 del 6 de agosto de 2008).

Vientos del cambio   
El camino hacia una navegación sin carbono está lejos de ser sencillo. La transición enfrenta múltiples desafíos: desde la falta de infraestructura para abastecer combustibles alternativos, hasta la resistencia de sectores que temen perder competitividad en el corto plazo. La inversión inicial en tecnologías limpias sigue siendo elevada, y muchos países en desarrollo carecen del financiamiento y la capacitación técnica para adoptarlas. Además, la ausencia de suficientes regulaciones vinculantes a nivel global ralentiza el avance, dejando la responsabilidad en manos de acuerdos voluntarios y compromisos fragmentados. En este contexto, la descarbonización corre el riesgo de convertirse en un privilegio de pocos, en lugar de una solución colectiva. Si no se abordan estas amenazas con decisión y cooperación internacional se arriesga la oportunidad de transformar el transporte marítimo.  

El ingeniero Samuel Guevara, director ejecutivo de la oficina de SEGUMAR Miami, Dirección General de Marina Mercante (DGMM) de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) nos ofrece un panorama general del desafío económico. “Sistemas como los rotores eólicos pueden reducir el consumo de combustible hasta en un 30%, dependiendo de las condiciones de navegación. El costo de instalación por unidad ronda los 5 millones de dólares, y el retorno de inversión se estima en aproximadamente cinco años para rutas como Australia–China en buques graneleros de 50 mil toneladas. Si la mitad de la flota panameña adoptara esta tecnología, la inversión superaría los 20 mil millones de dólares, con una reducción de emisiones cercana al 15% de la flota. Este ejemplo ilustra los altos costos que enfrenta la industria para avanzar hacia la descarbonización”.

La buena noticia es que la transformación ya ha comenzado. La innovación está reescribiendo el mapa marítimo con soluciones que antes parecían utopía: velas automatizadas que aprovechan la energía del viento para reducir el consumo de combustible, el diseño aerodinámico de cascos, motores híbridos y sistemas de propulsión eléctrica que disminuyen las emisiones sin sacrificar eficiencia, y tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.  Además, el uso de combustibles alternativos como el amoníaco verde, el hidrógeno y el metanol renovable está ganando terreno en los laboratorios, los astilleros y las rutas comerciales.           

La inteligencia artificial también entra en juego, optimizando rutas y recuperando calor para mejorar el rendimiento energético. Como afirma el Dr. Tristan Smith, investigador del University College London: “La descarbonización del transporte marítimo es técnicamente posible y económicamente viable, pero requiere una acción política decidida y una colaboración internacional sin precedentes”.  

La Organización Marítima Internacional (OMI) estableció en su Estrategia 2023 el objetivo de alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2050, así como metas intermedias del 20% de reducción en 2030 y del 70% en 2040. Cumplir estas metas requerirá inversiones sostenidas, innovación tecnológica y un marco regulatorio sólido a nivel global.

La dura realidad       

La contaminación atmosférica y marítima genera efectos directos e indirectos sobre la salud de los ecosistemas marinos:

  • Acidificación de los océanos :
  • El CO2 disuelto en el agua aumenta la acidez, comprometiendo la supervivencia de corales, moluscos y peces con caparazón calcáreo.
  • Contaminación por hidrocarburos:   
  • Los derrames dañan la superficie y el fondo marino, afectando aves, mamíferos y plancton.
  • Ruido submarino:      
  • La polución acústica interfiere con la comunicación, migración y reproducción de cetáceos y peces.
  • Emisiones de metano :
  • El aumento de metano en el buque supone un efecto de calentamiento más potente que el CO2 a corto plazo.

Justicia climática      

La descarbonización del sector marítimo es una cuestión técnica y ética. Las comunidades costeras, especialmente en países insulares y en desarrollo, son las más vulnerables a los impactos del cambio climático, a pesar de ser las que menos contribuyen a las emisiones.

Como ha señalado la experta en gobernanza oceánica Kristina Gjerde en diversos foros internacionales, la sostenibilidad marítima exige una mirada equitativa: descarbonizar el transporte no debe ser privilegio de unos pocos, sino un compromiso compartido que incluya a quienes históricamente han quedado al margen. Esto implica que las políticas de descarbonización deben incluir mecanismos de financiamiento justo, transferencia tecnológica y capacitación para los países del Sur Global.

No basta con cambiar el combustible si no transformamos la mentalidad. La transición hacia una cultura marítima sostenible exige mucho más que tecnología: requiere visión, compromiso y una profunda reconfiguración de nuestras prioridades. Las iniciativas públicas y privadas —desde incentivos y automatización hasta inversión en investigación y cooperación internacional— son el terreno fértil donde debe germinar esta nueva conciencia.

Desde la formación de marinos en prácticas limpias, hasta la educación ambiental en escuelas de las poblaciones costeras, cada acción cuenta. Como señala el capitán Peter Thomson, enviado especial de la ONU para el océano: “La salud del océano es la salud de todos. Y todos tenemos un rol que jugar”.

Arthur James, ingeniero mecánico con enfoque naval, docente e investigador en la Universidad Tecnológica de Panamá y consultor para la Unión Europea, lanza un llamado claro y urgente: “Los jóvenes deben elegir carreras afines a la energía, al desarrollo de combustibles y la descarbonización. Hoy existen más becas en estos campos. Las oportunidades para resolver los grandes desafíos exigen que estemos preparados para aprovecharlas”.

Y es que James no solo enseña: innova. “Estoy produciendo un biocombustible más limpio, que no compite con la alimentación y que puede reemplazar a los combustibles convencionales.” Su trabajo encarna el tipo de liderazgo técnico y visionario que Panamá necesita para asumir su puesto en el mapa energético global.

Como en cualquier campo del progreso humano, la educación es mucho más que preparación técnica: es una apuesta estratégica por el futuro del país. Porque cuando el momento llegue, Panamá debe estar lista para liderar, no para reaccionar.

Mi primer embarque: la próxima generación de marinos panameños


Por: Einar Valdés López
@einarvaldes

En ese instante en que los pies tocan la cubierta por primera vez como parte de la tripulación, todo cambia. La emoción se entrelaza con los nervios, el orgullo con la incertidumbre. Lo que antes era una ilusión comienza a tomar forma: el mar deja de ser una imagen en los libros y se convierte en una realidad que respira, se mueve, exige.

Ese primer embarque no es simplemente un requisito académico ni un paso profesional. Es un rito de paso. El estudiante cruza un umbral invisible y definitivo: deja de imaginar el mar y empieza a vivirlo con todos los sentidos. Es el momento en que la vocación se pone a prueba, cuando se siente el peso —y a la vez, la ligereza— de saber que, por fin, se está dando el primer paso hacia la vida marítima.

En Panamá, entre mares y sueños, hay jóvenes que no se conforman con mirar el horizonte desde la orilla: quieren conquistarlo. Odalys Marín, Isaías Castillo y Kimberly Pinzón, estudiantes de la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), decidieron dar el salto. No fue fácil. Cada milla recorrida estuvo marcada por madrugadas de estudio, sacrificios silenciosos y una fe inquebrantable en lo que el mar les podía ofrecer.

Su primer embarque no solo los llevó a bordo de un buque: los llevó a bordo de sí mismos. A partir de ese momento, dejaron de ser aspirantes y comenzaron a escribir su historia como marinos formados en su patria, pero con la mirada puesta en los mares del mundo.

De tierra firme al horizonte

Isaías Castillo creció en calle séptima de Pueblo Nuevo, distrito de Panamá. Desde los 15 años ya tenía claro el rumbo que quería tomar. Los estudios marítimos no eran una idea pasajera, sino una convicción que no hacía más que crecer. "Mi papá estaba feliz -iba a seguir su misma línea, solo que en una escala mucho más grande. Mi mamá siempre me apoyó en todo sin cuestionarlo. Pero no todos lo entendieron así. Algunos familiares eran más escépticos; uno quería que me metiera a la policía, pero yo sabía que eso no era para mí”, cuenta Isaías con firmeza.

Eligió Ingeniería Náutica en Maquinaria Naval, una carrera exigente que lo retó desde el inicio y lo obligó a dejar atrás gente y cosas que amaba. La pandemia de COVID-19 lo sorprendió en plena formación, y aunque la vivió como un obstáculo, logró superarla con determinación.

La primera experiencia profesional de Isaías se acercaba como una marea inevitable. Y aunque el entusiasmo lo impulsaba, también sabía que no bastaba con la preparación técnica: debía estar listo para navegar en un entorno global.

El inglés se convirtió en su pasaporte hacia la comprensión, la integración y el respeto profesional. Había que hablarlo y entenderlo en todas sus formas: en instrucciones precisas, en conversaciones informales, en silencios compartidos con personas de culturas distintas. Isaías se preparó con disciplina, consciente de que dominar el idioma era clave para estar a la altura del desafío que lo esperaba en altamar.

La Galveston Offshore Lightering Area (GOLA) fue el escenario de su primera oportunidad, frente a las costas de Texas, Estados Unidos, en un supertanquero que durante dos meses navegaría hasta China.

“Uno sale capacitado una vez termina todos los estudios, pero la realidad es otra y muchas veces te domina el temor, si puedes hacerlo o no y todos los factores externos como la familia, el tiempo que estás afuera... todo eso es una mezcla perturbadora. Te exigen más y más, pero uno tiene que responder y pensar con cabeza fría para realizar las tareas”, recuerda el joven marino.

En su primer embarque, Isaías enfrentó desafíos que pusieron a prueba su carácter: soportar el calor extremo en el área de máquinas, lidiar con temperamentos diversos y renunciar a momentos familiares importantes.  A pesar de las dificultades, una conversación con el capitán le dio claridad: el mar era su destino. Esa experiencia lo transformó, reafirmando su vocación y fortaleciendo su compromiso con la carrera marítima. Ahora, con la convicción de quien ha vivido mar adentro, Isaías se prepara para su próxima meta: cruzar el Canal de Panamá y cumplir un sueño profundamente personal y profesional.

Con Mariato en el corazón      

Veraguas es la única provincia panameña bañada por el Pacífico y el Atlántico. Al sur se encuentra el distrito de Mariato. Ahí creció Odalys Marín. Esa conexión con el mar siempre estaría presente en su historia.

A los 10 años visitó junto con sus padres las Esclusas de Miraflores del Canal de Panamá. Esa experiencia activó en ella el deseo de estudiar una carrera vinculada al mar. “Había un portacontadores pasando y le dije a mi mamá y a mi papá: eso me gusta, quiero algún día ser parte de eso, estar ahí dentro”, recuerda Odalys.

Desde aquel momento empezó a investigar dónde podía estudiar y qué necesitaba para formar parte de aquel microuniverso. Terminó su educación premedia en su pueblo, luego se trasladó a Santiago, capital de la provincia. Culminada su preparación secundaria, viaja a la ciudad de Panamá para ingresar a la UMIP en 2020.

El ingreso a la universidad se complicó: era futbolista y sufrió una grave lesión en la rodilla. Pasó mucho tiempo en recuperación, primero en silla de ruedas, luego muletas y más adelante terapia para volver a caminar.  Pero fue en el mar, en playa Reina donde, más allá de lo físico, dio sus verdaderos primeros pasos tras el accidente.

La doctora de la universidad le informó que no podía ingresar a la carrera.  La única opción que le ofrecían era cambiarse a Biología. “Yo no quiero Biología, yo quiero estar en los barcos”, respondió con determinación. “Luego llegó la pandemia, las clases se volvieron virtuales y la doctora me dijo: ‘Marín, ¿estás interesada todavía? Mira que vamos a empezar virtual, ¿tienes tiempo suficiente para recuperarte?’ Acepté sin dudarlo. Todo pasa por un motivo”.

Las clases virtuales también fueron desafiantes; en Mariato no había señal de internet, solo de telefonía.  Le tocaba ingresar tarjetas a su celular cada cinco días para mantenerse conectada y aún así los datos no funcionaban bien. Así pasó todo un año, pero esas limitaciones le hicieron amar más su carrera.

Sus padres hicieron un gran esfuerzo por costear su carrera. Aquel compromiso familiar se vio fortalecido cuando Odalys obtuvo una beca al graduarse como primer puesto de honor de su promoción. Al costo de la universidad había que añadir el hospedaje, transporte y alimentación, algo que supone un reto adicional para los jóvenes del interior que estudian en la capital, pero su familia siempre fue su principal soporte.

“Si tú escoges algo que realmente te gusta y te nace hacer, no lo ves como un trabajo, lo ves como parte de tu vida: te lo disfrutas y lo gozas.  Siento que escogí la carrera perfecta, que estoy en el lugar donde quiero estar...” nos comparte con entusiasmo.

Esa inolvidable primera vez la tuvo en una empresa que valora la participación de las mujeres en el sector marítimo. Viajó hasta Singapur donde estaba su puerto de embarque y conoció los mares de Irak, Taiwán, China, India y Estados Unidos.

Fue la única mujer, —además la única latina—, en una tripulación de 22 personas. Uno de los ingenieros a bordo le dijo que se había equivocado con ella, al ver que realizaba tareas que anteriormente solo hacían los hombres. “Hay que romper estereotipos. Poco a poco vamos derribando barreras y ganando espacios”, expresó Marín.

Reconoce que formar una familia no es fácil para quienes trabajan en el mar. Con el dinero de su primer embarque, ahorró para comprar ganado. “Yo amo estar en mi campo, así que, si decido después formar una familia, mis niños tendrán que aprender a criar vacas”, comenta Odalys entre risas.

Nada es coincidencia   

Cada historia es distinta, pero todas comparten un mismo latido: el deseo profundo de hacerse al mar, de demostrar que la vocación puede más que los obstáculos. Kimberly Pinzón también vivió su primer embarque con una combinación de emoción, nerviosismo y determinación. Su camino está marcado por los sacrificios personales, disciplina, coraje y corazón.

Kimberly proviene de Tocumen, distrito de Panamá. Antes de entrar a la carrera de Ingeniería Náutica en Electrotecnia no sabía que existía la UMIP, pero fue su participación en un concurso de oratoria sobre los 100 Años del Registro de Buques de Panamá lo que la conectó con el sector marítimo.

“Decidí que era una buena oportunidad para mí, no solo para enriquecerme profesionalmente, sino también para representar a mi país”, comentó mientras explicaba que su familia confió en ella cuando les dijo que quería formarse en dicha especialidad. La preparación académica fue difícil; las matemáticas y los asuntos técnicos requerían mucha concentración.

El proceso para su primer embarque fue bastante largo, ya que debía cumplir con todos los requisitos de la universidad, desde la parte médica, exámenes de inglés y trámites administrativos. Se contactó con una empresa de buque de contenedores “La verdad fue una experiencia increíble, no hay forma de describirla hasta que uno está allí y ver lo que es estar lejos de casa, estar representando a tu país: poniendo al fin en práctica esos cuatro años de esfuerzo en la universidad”, recordó.

Su primer barco realizó una ruta entre Brasil, Estados Unidos, Colombia y Panamá. Fue un embarque de siete meses. Allí tuvo contacto directo con todo lo que había aprendido en la universidad. Se encargó de toda la parte eléctrica de la embarcación. Comenzó como asistente del ingeniero eléctrico. Poco a poco se fue ganando su confianza y le asignaron más responsabilidades, como la inspección y mantenimiento de contenedores frigoríficos, mantenimiento del alternador de los generadores, la revisión de los motores y verificar el funcionamiento del electromagnetismo en los motores eléctricos.

S
er mujer en el mundo marítimo es muy difícil. Kimberly reconoció que todavía tomará tiempo que se reconozca el aporte de las mujeres en este campo, en Panamá no ha sentido esa brecha tan grande, pero al salir del país y convivir con otras nacionalidades pudo palpar que sí existe. "Debemos esforzarnos y demostrar que la capacidad y la resiliencia no tienen género”, dijo con determinación.

El Comité de Embarque, liderado por la Autoridad Marítima de Panamá (AMP)–por medio de la Dirección General de la Gente de Mar (DGGM)–, ubica a estos talentos panameños en posiciones laborales marítimas a nivel internacional–plazas que han aumentado en un 11% en 2025.  La Institución también mantiene una colaboración económica sostenida con la UMIP, proveniente de  la emisión de licencias de marinos de la DGGM, que ha alcanzado la suma de hasta B/. 3.1 millones en el último año.  

Hoy, gracias a un esfuerzo colegiado y con su primer embarque cumplido, estos jóvenes saben que el verdadero viaje apenas comienza. Les esperan mares lejanos, decisiones que forjan carácter y encuentros con culturas que ampliarán su visión del mundo. Pero no navegan solos. Llevan consigo lo esencial: la pasión que los impulsa, la formación que los respalda y una bandera que no solo representa su origen, sino también su compromiso de dejar en alto el nombre de Panamá en cada nuevo destino.

ALTA MAR, ALTA CONFIANZA: ABANDERAMIENTO DE MODUs EN PANAMÁ

Por: Einar Valdés López (@einarvaldes)
Especial para la Revista Viento y Marea de la Autoridad Marítima de Panamá

Hablar del abanderamiento de naves en Panamá es remontarse a los orígenes de la soberanía nacional. La historia registra que fue en 1917, con la promulgación de la Ley 63, cuando se creó el primer registro internacional de buques del mundo.

Sin embargo, el sistema de abanderamiento panameño no se limita exclusivamente a embarcaciones de carga o de pasajeros. Aunque estos sectores dominan el grueso del registro, Panamá amplió su alcance el 10 de mayo de 1966, al inscribir por primera vez una unidad móvil de perforación mar adentro, conocida como MODU (Mobile Offshore Drilling Unit). Estas estructuras, aunque no se dedican al transporte, también se consideran "naves" a efectos registrales. La pionera fue la Zahraa, propiedad de la Egyptian Drilling Company, construida ese mismo año.

En este exigente y competitivo ámbito de la perforación en mar adentro, las MODUs representan un componente clave en las operaciones de exploración y explotación de hidrocarburos, a través de la perforación, que permiten consolidar la presencia del registro panameño en este sector estratégico.

A diferencia de los buques mercantes, las unidades de perforación están diseñadas para permanecer en el mar durante largos períodos, y las consecuencias de una falla en un componente o sistema son mucho mayores que en la mayoría de los buques convencionales debido a su complejidad operativa y a las condiciones extremas en las que operan.

El acceso restringido, ya sea por helicóptero o mediante canastilla (una plataforma metálica suspendida por grúas para el traslado de personas), sumado a factores como el clima adverso, la dificultad de evacuación y la presencia de materiales peligrosos, eleva considerablemente el riesgo de accidentes graves. Una falla técnica o un error humano pueden comprometer de forma inmediata la seguridad y la vida humana en el mar.

Estas estructuras, capaces de operar en condiciones extremas ya sea a flote o apoyadas sobre el fondo marino, deben cumplir rigurosos estándares técnicos, regulatorios y operativos para llevar a cabo sus funciones de forma segura y eficiente. Uno de los pasos fundamentales para su legalización internacional es el proceso de abanderamiento, mediante el cual se inscriben bajo la jurisdicción de un Estado. 

Registro eficiente y respaldo técnico 

Panamá, reconocido como uno de los principales registros marítimos del mundo, se ha convertido en una de las opciones más atractivas para llevar a cabo estos procesos, que buscan eficiencia, respaldo técnico y cumplimiento normativo. El proceso de abanderamiento de MODUs bajo la bandera panameña está regulado por la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) y combina tanto requisitos internacionales como nacionales.

De acuerdo con la licenciada Rita Jiménez De Gracia, jefa del Departamento de Registro de Buques de la Dirección General de Marina Mercante (DGMM) de la AMP, el procedimiento comienza bajo los requisitos establecidos por la Ley 57 de 2008 de Marina Mercante.

Todas las embarcaciones que deseen registrarse con la bandera panameña deben cumplir con los siguientes requisitos, que están publicados en el sitio web de la Autoridad:

  1. Presentar una solicitud de registro a través de un representante legal en Panamá (si se realiza en un Consulado Privativo de Marina Mercante, una Oficina Económica y Comercial de Panamá o cualquier otra entidad autorizada para estos fines por la AMP en el extranjero). Esta solicitud podrá ser presentada por el armador o su representante a través del sistema electrónico PKI (Public Key Infrastructure) –sistema que gestiona la creación de certificados digitales.
  2. Original y copia del instrumento de designación del agente residente otorgado por el armador (poder). En caso de ser emitido en el extranjero, deberá estar debidamente autenticado.
  3. Una copia del Certificado de Construcción o de la Carta del Astillero.
  4. Pago de tasas e impuestos correspondientes.
  5. Cualquier documento adicional que requiera la DGMM.

Es importante en esta etapa que el solicitante declare el tipo de actividad a la que se dedicará la unidad, para establecerla en la patente provisional, que regularmente es válida por un período de seis meses.  Cumplida esta parte del proceso, inicia la clasificación técnica para determinar que la unidad cumple con todos los requisitos que la habilitan para funcionar como unidad de perforación mar adentro.

Certificación global y seguridad garantizada     

El ingeniero Arnulfo Botacio Ruíz, jefe de las oficinas estratégicas de SEGUMAR Houston, explicó que las MODUs son unidades orientadas a una función industrial, por lo que difieren en varios aspectos de los barcos de carga, por ejemplo. Estas estructuras se dedican a la perforación, explotación y exploración de los recursos naturales del subsuelo marino, tales como hidrocarburos líquidos y gaseosos, azufre, sal, entre otros.

“Hay tres tipos de MODUs: las unidades tipo superficie (drillships y drilling barge), las estabilizadas por columnas (semi-sumergibles y sumergibles) y las autoelevadoras (self-elevating), cada una de las cuales tiene sus propias consideraciones técnicas”, señaló el ingeniero Botacio.

La emisión de los certificados para determinar el tipo de unidad móvil mar adentro se hace a través de sociedades clasificadoras reconocidas por la AMP. También se otorgan certificados para las instalaciones offshore que no se dedican a la perforación.

Las MODUs deben cumplir con el Código para la Construcción y el Equipo de Unidades Móviles de Perforación Mar Adentro, 2009 (MODU Code 2009).  Este código establece normas internacionales para la seguridad de las unidades, tanto en su estructura como en la protección del personal a bordo, con la intención de garantizar un nivel de seguridad equivalente al exigido por el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar, (Convenio SOLAS, por sus siglas en inglés).

El Convenio SOLAS requiere la emisión de tres certificados importantes: Certificado de  Seguridad de Construcción para buque de carga (CSSCC), Certificado de Seguridad de Equipo para buque de carga (CSSEC) y Certificado de Seguridad de Radio (CSSRC) para buque de carga. La particularidad del Código MODU de la Organización Marítima Internacional (OMI) es que consolida estos tres documentos en uno solo. Cuando las sociedades clasificadoras lo emiten es porque, en efecto, se han cumplido todas las provisiones que dicha norma internacional (MODU Code) establece.

¿Por qué Panamá?  

Panamá se ha adaptado a las necesidades de la industria, ha cimentado una fuerte confianza en su registro y continúa mejorando su visión en esta industria marítima tan cambiante. Bajo la bandera panameña son bienvenidas todo tipo de embarcaciones que no representen riesgos, cumplan con las normativas de antigüedad y que no participen en actividades ilícitas.

En 2020, el registro panameño había abanderado unas 240 unidades, entre MODUs y unidades mar adentro no dedicadas a la perforación. El ingeniero Botacio señaló que estos números van variando.

Cifras de la Oficina de Informática de la AMP revelan que nuestro país registra 168 MODUs actualmente. De acuerdo con el portal KEYFACTS Energy, la cantidad global de unidades móviles de perforación mar adentro entre autoelevadoras, semisumergibles y buques de perforación ascendía a un total de 520 a mediados de 2025. Esto significa que Panamá abandera a aproximadamente al 32% de este mercado.

Hay toda una serie de beneficios para este mercado al tener la bandera panameña, entre los cuales se pueden mencionar:

  • Reconocimiento legal internacional, garantizado por el respaldo del Estado panameño y la seguridad jurídica proporcionada al propietario.
  • El apoyo de una red de oficinas consulares en diferentes países que facilita la gestión del abanderamiento y otros trámites, sin necesidad de viajar hasta Panamá.
  • La nacionalidad tanto del personal que labora a bordo como de los propietarios inscritos no es restringida.

Las autoridades panameñas vinculadas al sector marítimo están en la búsqueda permanente de estrategias para hacer frente a la competencia y recuperar espacios en el campo del abanderamiento. No obstante, lo principal es el respaldo que da todo un Estado a su registro de naves, el tiempo de respuesta a solicitudes técnicas; esa garantía es determinante.

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