Puerto de Amador, donde inicia la aventura

 

Por: Joaquín Díaz

Todo viaje tiene un puerto de partida, y en Panamá ese puerto se llama Amador. Allí, donde el Canal se abraza con el Pacífico, comienza una aventura que mezcla historia y modernidad, orgullo nacional y vocación universal. Brenda Borrayo, guatemalteca fascinada por la ciudad, lo resume con emoción: Amador, es una de las joyas más preciada de la ciudad de Panamá, más allá del sentimiento de reivindicación de nuestras luchas nacionalistas es un destino multiuso de incomparable belleza que sirve de anclaje a nuestra vocación de istmo (centroamericano) que abre sus puertas a las naciones del mundo como una luz que guía a hacia un futuro lleno de desafíos y de grandes oportunidades”.

Kevin Stewart, turista jamaiquino, lo dice con la sencillez del viajero feliz: “Nos agradan el mar, la ciudad, el Canal y la atención. Volveríamos con mucho gusto.” Y Jorge Oscar Soteras, argentino, se deja seducir por la vida nocturna y el dinamismo de las calles, mientras su esposa María sonríe y añade: “La gente es súper amable, la infraestructura roba el aliento y el Metro es muy eficiente.”

Amador no es solo un puerto: es un relato vivo. La terminal de cruceros inaugurada en marzo de 2024, con una inversión de 206 millones de dólares, es el símbolo de un país que sueña en grande. Es más que concreto y acero: es esperanza. En la temporada 2023-2024 llegaron 182 cruceros con más de 650 mil pasajeros; en la siguiente, 186 naves y más de 613 mil visitantes. Este puerto de cruceros ha superado todas las expectativas, convirtiendo a Panamá en el destino turístico más buscado de la región y basando nuestra posición como el Hub de las Américas. Cada arribo es una página nueva en la historia turística panameña, cada desembarco un puente tendido hacia el mundo.

 Con un diseño vanguardista y tecnología de última generación, este proyecto ofrece un entorno placentero y seguro, cumpliendo con los más exigentes estándares de calidad en materia turística, aduanera y de hospitalidad, para que los viajeros disfruten vivencias sin igual.

La consecuencia obvia de este logro es la generación de empleos directos e indirectos gracias a las actividades turísticas que pueden vivir los excursionistas en su visita. Es un nicho de mercado en el que hay millares de oportunidades.

El Sapphire Princess, con sus más de 700 balcones y una capacidad para 3,500 personas, fue uno de los primeros cruceros en estrenar la experiencia de entrada por Amador. Miles de turistas de todas partes del mundo disfrutaron de momentos irrepetibles, como explorar la ciudad de Panamá, sumergirse en la naturaleza de Gamboa, visitar a la comunidad Emberá y transitar por el Canal. Y estos por mencionar solo algunos ítems del amplio menú turístico que ofrece nuestra marca-país.

 

Remando en una misma dirección

El éxito de la estrategia de turismo implementada por el gobierno panameño, está en la colaboración interinstitucional dirigida a emitir resoluciones y normativas que nos ayuden a obtener los resultados deseados.  Todos debemos compartir metas y unir esfuerzos para conseguirlas.

Ante este trabajo colaborativo entre instituciones, es esencial que, junto a nuestros aliados estratégicos, gobiernos locales y empresarios relacionados con el turismo, diseñemos vivencias memorables en cada destino panameño, conectando con las expectativas de un público cada vez más interesado.

“El funcionamiento de la terminal de cruceros constituye un punto de inflexión para el turismo panameño. La estratégica infraestructura marítima de Panamá ha dinamizado su economía y la ha catapultado como el destino de cruceros más atractivo de Latinoamérica. Nuestra cultura hospitalaria, biodiversidad exuberante y servicios de calidad superior aseguran travesías memorables, consolidando nuestro liderazgo en el sector”, subraya el ingeniero Víctor Zamora, Director de Puertos de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).

Amador no es solo un punto en el mapa: es la metáfora de un país que aprendió a tender puentes entre océanos y culturas. Cada crucero que arriba es un recordatorio de que Panamá no se limita a ser un tránsito, sino que también es un excitante destino. Y en cada sonrisa de quienes nos visitan, se dibuja la certeza de que nuestra vocación de abrirnos al mundo seguirá siendo la brújula que nos guía hacia un futuro de oportunidades compartidas.

 

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